1.15.2015

A veces siento que el ritmo de la vida es demasiado para mi,
estar en un lugar  o no,
a una hora o no,
en el momento adecuado o no,
es demasiado...
para una joven como yo, un niño, un adulto, un anciano.
Y es que todo va tan rápido, tan descontrolado, tan loco que me asusta.
Me asusta ser o no,
vivir o no,
o solo existir... o no.
Y es que este ritmo tan apresurado me estresa,
me supera y me quiebra
porque no disfruto,
siento,
experimento lo lindo de vivir y ser.
Ser una joven de diecinueve años
que ama,
que siente,
que vive los deseos de vivir y sufre por no hacerlo realmente,
Y es que todo pasa tan rápido que me abruma no vivir; y ahí es cuando hago la aclaración:
No es sobrevivir (cliché) es vivir.
Y es que aquí donde todo es tan apresurado y el pulso de la vida me supera, me siento vacia,
obsoleta,
fuera de forma
Y es que siento que debería vivir por algo más.
Hacer algo más con mi vida.
Además de amar más,
preocuparme menos,
ocuparme más,
y odiar menos.
Y es que aquí...
con todo esto en mi cabeza siento que la vida se me va
mientras espero apresurada la micro que me lleve rápidamente a mi destino.
o no.

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